Portal del cliente
Un portal del cliente se vende siempre igual: «una app para tus clientes». Y suena a coste, porque para el despacho lo es — otra cosa que mantener.
Lo que de verdad cambia son dos horas al mes. Las que hoy se van en perseguir documentación que no llega y en atender llamadas de «¿cómo voy?». Y una tercera cosa que no se ve hasta el segundo año: un cliente que lleva dos años guardando sus cosas en una aplicación con tu nombre no se cambia a la asesoría de al lado por treinta euros.
La objeción real no es el precio. Es que ningún asesor quiere que su cliente vea un número que él no ha mirado todavía. Por eso el control es lo primero que se explica aquí.
Para quién es
Asesorías que quieren dejar de perseguir documentación y de dar el mismo parte por teléfono cada mes.
Para quién no
Quien quiera que sus clientes vean sus cuentas en tiempo real sin revisión. Aquí eso no se puede hacer, a propósito.
Nada llega al cliente por haberlo leído el agente. Un dato sube de peldaño cuando lo subes tú, y el último paso lo das a mano: un balance puede estar correcto y aun así no ser el momento de enseñarlo.
El acceso es con el correo y un código al teléfono que tú diste de alta. Si a alguien no lo has dado de alta, no hay forma de entrar: no existe el registro por cuenta propia.
Tu cliente entra en la aplicación de tu asesoría, no en la de un proveedor del que no ha oído hablar.
Te lo enseñamos con la documentación de tu despacho
No con datos de ejemplo. Pedir una demostración no es contratar y no se paga nada hoy.